Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAVS) y Crisis del 97

 Entidades relacionadas con el Sistema Financiero y similares
CORPORACIONES DE AHORRO Y VIVIENDA

CAVS Y CRISIS DEL 97


(Tom
ado del e-Book: CAVS incluido en el CD BusinessCol.com)

Eliminadas con la expedición de la Ley 549 de 1999, las Corporaciones de Ahorro y Vivienda desaparecieron como parte complementaria del paquete de medidas para superar la crisis del sector financiero del año 1997.

Las CAV, producto sui generis de la imaginación financiera colombiana, nacen a la vida legal el 2 de mayo de 1972, con el advenimiento del UPAC como método de captación de ahorro y otorgamiento de créditos hipotecarios para vivienda.

El UPAC nace como la respuesta del Gobierno a las necesidades de vivienda existentes en el país. Su primer valor fue de $100 y se ligó a la inflación por medio de la corrección monetaria y otras variables insertas en su formato de cálculo.

Las CAV, por Ley, debían captar en tasa de interés y colocar en UPAC, lo cual era ventajoso para ellas al aumentar su margen real de intermediación con respecto a las otras instituciones financieras, pues durante muchos años el crecimiento de la inflación (elemento principal de la corrección monetaria) superó ampliamente al del costo del dinero.

Sin embargo, después de la apertura económica dicha tendencia cambió de forma brusca y reflejó los problemas estructurales del sistema, en cuya implementación no se habían previsto indicadores macroeconómicos y sectoriales diferentes a los observados poco antes de la creación de la fórmula.

 

El año definitivo fue 1997, cuando la cartera hipotecaria de las CAV se hizo inmanejable y las daciones en pago de usuarios del UPAC se volvieron el pan de cada día. Se veía venir una explosión social y económica de consecuencias inconmensurables. Muchas familias perdieron su vivienda ante la imposibilidad de cumplir con las cuotas del crédito, mientras una gran porción de las CAV se vieron de un día para otro con infinidad de activos difíciles de realizar y una baja importante en sus depósitos ante la incertidumbre de los ahorradores, provocando la caída e intervención de varias empresas del sector financiero.

 

En este punto, el Gobierno decidió tomar cartas en el asunto y adoptó una serie de medidas para salir a flote de la situación, entre las que se cuentan de forma principal:

  • Cambió el nombre de UPAC por UVR (más que nada una cuestión de marketing).
  • Modificó en diferentes ocasiones la forma de cálculo del indicador.
  • Eliminó la figura de CAV y las obligó a liquidarse o convertirse en bancos comerciales. De esta forma desaparecía el problema del gap de intermediación existente en este tipo de instituciones.

Con estas medidas, a pesar de ser criticadas por muchos como “paños de agua tibia”, se pudo superar en gran medida la crisis, no sin consecuencias importantes para la economía en general, y en especial para los sectores financieros y de la construcción.